jueves, 16 de abril de 2009

Este es el día que hizo el Señor



Mar del Plata, Domingo de Pascua, 12 de abril de 2009

Es Pascua, vivamos este tiempo con mucha alegría, ya que al vencer Jesús a la muerte, al pecado, a la tristeza… nos ha abierto las puertas de la “nueva vida”, de la auténtica vida. En un mundo en que muchas veces vemos desolación, desesperanza, angustia, tristeza… la Resurrección de Jesús nos invita a recobrar la esperanza, a no desanimarnos, a recuperar la alegría, a ser testigos de la Resurrección, por eso es importante saber encontrar los signos actuales que nos hablan de la presencia de un Jesús vivo en medio de nosotros: tantos hermanos que buscan aliviar la cruz del prójimo, en la cantidad de personas que en la Semana Santa se acercó a Dios para encontrar un momento de reflexión y de paz, en la lucha de los jóvenes que no quieren dejarse abatir por la desesperanza, que no renuncian a sus ideales, tantos que a través de la entrega de su tiempo, de su esfuerzo y de sus capacidades, se acercan el hermano que necesita, al anciano que está solo, al enfermo que sufre, a los chicos sin familia, a los jóvenes que están siendo explotados por la droga o el alcohol y les muestran que hay una salida, que hay un camino, que hay quienes los aman de verdad y están dispuestos a acompañarlos en su lucha.
Esta es la expresión con que la Biblia hace referencia al “gran día” que estamos celebrando: La Resurrección de Jesús. Sí, Hermanos, Cristo ha resucitado, y esto es lo que da razón a nuestra Fe, es lo que nos da motivos de esperanza.

Es Pascua, vivamos entonces este tiempo con mucha alegría, ya que al vencer Jesús a la muerte, al pecado, a la tristeza… nos ha abierto las puertas de la “nueva vida”, de la auténtica vida. Cristo es nuestra Paz y es nuestro camino para siempre.

Los relatos del Evangelio nos dicen que los apóstoles y demás discípulos al llegar al sepulcro se fueron encontrando con los signos de la resurrección: la piedra de la entrada del sepulcro corrida, las vendas en el suelo, etc., y a partir de allí comenzaron el camino para comprender lo que había sucedido.

Hoy también tenemos que ver alrededor nuestro los distintos signos que nos hablan de la Resurrección, de la nueva vida que Jesús nos vino a dar. En un mundo en que muchas veces vemos desolación, desesperanza, angustia, tristeza… la Resurrección de Jesús nos invita a recobrar la esperanza, a no desanimarnos, a recuperar la alegría, a ser testigos de la Resurrección, por eso es importante saber encontrar los signos actuales que nos hablan de la presencia de un Jesús vivo en medio de nosotros.

¿Y cuáles pueden ser esos signos? Pienso en el esfuerzo de tantos hermanos que buscan aliviar la cruz del prójimo, en la cantidad de personas que en la Semana Santa se acercó a Dios para encontrar un momento de reflexión y de paz, en la lucha de los jóvenes que no quieren dejarse abatir por la desesperanza, que no renuncian a sus ideales.

Pienso en tantos que a través de la entrega de su tiempo, de su esfuerzo y de sus capacidades, se acercan el hermano que necesita, al anciano que está solo, al enfermo que sufre, a los chicos sin familia, a los jóvenes que están siendo explotados por la droga o el alcohol y les muestran que hay una salida, que hay un camino, que hay quienes los aman de verdad y están dispuestos a acompañarlos en su lucha. Todos estos son signos de que hay una esperanza más allá de lo que vemos y vivimos, y que esa esperanza la trae Jesús a partir de su Resurrección, donde vence al mal y a la muerte para que la humanidad recupere su verdadera dignidad, esa con la que fue creada por Dios.

Hermanos, somos nosotros, los creyentes, quienes tenemos que hacer presente hoy a Jesús Resucitado, esa es nuestra misión, para eso hemos sido constituidos “testigos”.

Que nuestra alegría y esperanza se vean reflejadas en las actitudes personales y comunitarias, para que muchos hermanos nuestros comprendan que Jesús ha resucitado por ellos, para darle un sentido trascendente a sus vidas. Es tarea y misión nuestra, que el Señor nos acompañe con su Gracia para poder testimoniarlo.

Padre Oscar Pezzarini
Párroco de la Parroquia San José en Mar del Plata
anteriormente Superior Provincial de la Obra Don Orione en Argentina, Paraguay, Uruguay y México

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...